Cuando se piensa en abejas, casi todo el mundo imagina una colmena. Sin embargo, una gran parte de las abejas silvestres hace su nido en el suelo. Cada hembra excava un túnel pequeño en tierra seca y despejada, y allí prepara sus cámaras para las crías. Por eso un jardín demasiado cubierto y ordenado puede no ofrecer ni un solo rincón adecuado para ellas, por muchas flores que tenga.
Basta con reservar un trozo de tierra sin plantas, en un lugar soleado y con buen drenaje. Una franja al pie de un muro orientado al sol o el borde de un bancal funcionan muy bien. La tierra no debe estar apisonada ni tapada con corteza, telas o gravilla, porque entonces las abejas no podrán cavar. Un pequeño montículo de tierra suelta también sirve, sobre todo si queda en una pendiente suave.
Cómo cuidar ese rincón
Una vez elegido el sitio, lo mejor es dejarlo tranquilo durante toda la temporada. No hace falta regarlo ni removerlo, y conviene evitar pisarlo. Verás pequeños agujeros redondos, a veces rodeados de un montoncito de tierra fina. Son las entradas de los nidos. Estas abejas suelen ser tranquilas y van a lo suyo, pero es mejor observarlas desde cierta distancia y sin meter los dedos en los agujeros.
Si crece alguna hierba en la zona, se puede arrancar con cuidado a principios de la primavera, antes de que las abejas empiecen a volar. Durante el verano es preferible no tocar nada. Estas abejas suelen ser pequeñas y de aspecto discreto, y muchas solo salen durante unas pocas semanas al año, de modo que resulta fácil no darse cuenta de que están ahí, incluso cuando hay muchas.
Este rincón desnudo tampoco tiene por qué resultar feo. Puede quedar junto a un macizo florido o a una hilera de macetas, y así las abejas encuentran alimento y vivienda a pocos pasos unas de otras.
Con un trozo pequeño de tierra libre, cualquier jardín, por modesto que sea, se convierte en un lugar donde estas abejas pueden criar a sus descendientes año tras año. Y quien lo cuida gana un espectáculo tranquilo y silencioso, que apenas exige trabajo y que recuerda que en el jardín no todo lo importante ocurre por encima de la tierra.