Un baño para pájaros con agua siempre limpia

Ilustración de un paisaje

Los pájaros no solo necesitan comer, también beben y se bañan varias veces al día, sobre todo en verano. Un baño con agua limpia en el jardín o en la terraza suele atraer más visitas que un comedero. Vale un plato hondo de barro, un platillo grande de maceta o una fuente ancha. Lo esencial es que sea poco profundo y que las aves puedan entrar y salir sin peligro.

Coloca unas piedras planas dentro para que sirvan de escalón y para que los pájaros más pequeños tengan dónde apoyarse. El fondo debe ser rugoso, no resbaladizo. Si el borde es liso y la pendiente suave, incluso las aves más tímidas se atreverán a beber. Un baño demasiado hondo, en cambio, es un riesgo para los pájaros pequeños y para las crías que aún vuelan mal.

Ubicación y limpieza

El sitio importa mucho. Los pájaros prefieren un lugar despejado desde donde vean llegar el peligro, pero no lejos de un arbusto o de una rama a la que puedan escapar. Evita colocar el baño pegado a un muro o a unos matorrales tupidos donde pueda esconderse un gato. Si lo pones a media sombra, el agua se mantendrá fresca durante más tiempo en los días de mucho calor.

La limpieza es lo más importante y lo que más se olvida. Cambia el agua todos los días y frota el recipiente con un cepillo y agua limpia, sin jabón fuerte, para quitar las algas y la suciedad que se acumulan enseguida. En los días de mucho calor conviene revisarlo por la mañana y por la tarde, porque un agua sucia y estancada hace más daño que bien.

Al principio los pájaros pueden tardar unos días en fiarse. Ten paciencia y no muevas el baño de sitio sin necesidad. Una vez que lo han descubierto, lo visitan con regularidad, y es un placer verlos sacudir las alas y salpicarlo todo.

En invierno el baño también tiene su utilidad, aunque haya que vigilarlo más. Si el agua se congela, se puede sustituir por agua templada cada mañana, sin añadir nada más. Muchos pájaros beben en cuanto sale el sol, así que conviene dejarlo listo temprano y, si es posible, colocarlo donde pueda verse desde la ventana de la cocina.