En un verano seco, el césped cambia de color casi sin avisar. Primero se apaga, luego se vuelve amarillo y al final parece paja. Mucha gente se asusta y piensa que lo ha perdido para siempre. Sin embargo, la mayoría de las hierbas de un césped no mueren con la sequía. Simplemente se ponen en reposo y esperan a que vuelva la lluvia para rebrotar desde la base, con la misma fuerza de antes.
Lo más útil que se puede hacer es cortar con menos frecuencia y dejar la cuchilla más alta que de costumbre. Una hierba algo más larga da sombra a sus propias raíces y conserva mejor la humedad del suelo. Además, conviene pisar el césped lo menos posible mientras está seco, porque las hojas quebradizas se rompen con facilidad y tardan más en recuperarse después.
Qué hacer y qué dejar
Regar cada día con un poco de agua no suele ayudar. Es mejor guardar el agua para las plantas que de verdad la necesitan, como las hortalizas, los frutales jóvenes o las macetas. Si decides regar el césped alguna vez, hazlo pronto por la mañana y con generosidad, de modo que el agua llegue a las raíces y no se evapore enseguida con el sol.
Un césped amarillo también tiene su lado interesante. El trébol, las margaritas y otras flores bajas resisten mejor la sequía y siguen verdes y floridas cuando la hierba ya se ha rendido. Esas flores alimentan a abejas y mariposas justo cuando escasea el néctar, así que un jardín seco se convierte, sin proponérselo, en un pequeño banquete para los insectos.
El agua de lluvia que hayas guardado en un barril es una gran ayuda en estas semanas, pero conviene usarla con cabeza. Repártela entre los arbustos nuevos, las plantas en maceta y los bancales de hortalizas antes que entre el césped, que casi siempre se recupera solo.
Cuando vuelvan las lluvias del final del verano, el césped suele recuperar el color en pocas semanas. Es un buen momento para sembrar de nuevo los huecos si han quedado calvas y para aceptar que el jardín cambia con las estaciones. Un césped perfecto durante todo el año exige mucho tiempo y mucha agua, y a menudo no compensa el esfuerzo.